FINANCIACIÓN DEL CIRCULANTE. HERRAMIENTAS TRADICIONALES Y NOVEDOSAS

En posts anteriores hablábamos sobre las NOF, lo que eran, su importancia, el impacto que tienen sobre la tesorería, el crecimiento y el funcionamiento de la empresa. Hablamos también sobre cosas que podía (y debía) hacer la empresa antes de acudir a los mercados financieros, en cuanto a la gestión de los plazos -cada día que anticipemos la entrada de dinero en caja en término medio, puede suponer un impacto realmente importante en nuestra tesorería-.

Pero a menudo, con eso no es suficiente si queremos crecer, pues salvo en determinado tipo de empresas, como por ejemplo, los supermercados con una altísima rotación de existencias y cobro al contado, y algunas más del sector retail, que cuentan con NOF negativas y, por tanto, cuanto más crecen, más excedentes de tesorería generan.

La mayoría de empresas necesitan financiación, tanto propia, como ajena, para poder crecer. Por ejemplo, una empresa que tiene unas NOF que representan un 25% sobre ventas y unos resultados después de impuestos no repartidos como dividendos, por ejemplo, de 100.000 euros, podrán crecer, si todos los parámetros se mantienen iguales, hasta 400.000 euros (100.000 = 25% de 400.000) sin necesidad de financiación adicional. A esto se lo conoce como Apalancamiento Operativo.

Pero si planean crecer en ventas en 600.000 euros, necesitarán financiación de circulante adicional por 50.000 euros (25% de 200.000 euros), además de la que puedan necesitar para financiar las inversiones en Activos Fijos.

Por otra parte, aunque en término medio las NOF representen un determinado porcentaje de las ventas, éstas no suelen ser lineales en muchas empresas, con lo que es habitual que, en el transcurso de un año, encontremos picos y valles en la tesorería, habiendo momentos en el que necesitemos financiación externa para poder atender a todos los pagos.

Pues bien, el mercado nos ofrece diversas alternativas para financiar el circulante, y aquí vamos a esbozar varias de ellas:

La línea de crédito o póliza de crédito.

Esta alternativa es la más conocida y prácticamente todas las empresas han contratado alguna vez una. Consiste, básicamente, en una cuenta corriente en la que tienes la posibilidad de tener saldo negativo, hasta un límite pactado, en un plazo determinado, a cambio de un tipo de interés, que se liquida, habitualmente cada trimestre. Suelen ser líneas con un plazo de renovación, tácita o explícita, de un año hasta 3. Es raro encontrar pólizas con un compromiso de renovación más allá de esos 3 años y, en todo caso, suele haber un análisis de la situación económico-financiera de la empresa, por parte de la entidad, todos los años. La principal ventaja es que puedes utilizarla según tus necesidades de cada momento y pagarás intereses en función de la utilización de la misma. Por la parte que no utilices, es muy habitual que la entidad financiera te cobre una comisión por disponibilidad trimestral de saldos no dispuestos. A la hora de renovar las pólizas de crédito, es conveniente no tener la póliza dispuesta en esos momentos, si bien es algo que depende de cada caso, de la situación financiera, y de la entidad de crédito. Consume CIRBE, con lo que es conveniente calibrar bien los límites que vamos a solicitar para no tener importes elevados sin disponer, ya que pueden lastrar las posibilidades de acceder a financiación para el largo plazo, además de evitar pagar unas comisiones innecesarias.

El descuento comercial o anticipo de facturas o pagarés.

Ésta es una alternativa también muy utilizada, sobre todo en ocasiones puntuales cuando cobras a crédito a tus clientes. La entidad financiera te permite, hasta un límite previamente acordado mediante un contrato, que puede ser indefinido o de duración determinada, anticiparte el pago de las facturas emitidas a tus clientes, a cambio de un tipo de interés determinado, un plazo acordado (30, 60, 90 días, etc. Según el vencimiento de las facturas / pagarés. Además de tu situación económico-financiera, la entidad analizará a los clientes cuyas facturas quieras anticipar y autorizará o rechazará cada documento que se le presente, en función del rating del cliente.

Hay varias cuestiones a considerar antes de acudir al descuento comercial. Cuando el cliente te ofrece un pagaré es más sencillo, pues normalmente bastará con la presentación del pagaré en el banco, que te anticipará el importe, deducidos intereses y comisiones y, al vencimiento del mismo, se cobrará el importe del pagaré. Ojo, porque en caso de que el cliente no tenga el saldo en la cuenta para pagar a su vencimiento, puede suponer costes adicionales por impago, además de tener que devolver el importe anticipado.

Cuando lo que anticipas son facturas, normalmente el banco te pedirá una “Toma de razón” por parte del cliente. Esto es, un compromiso firmado por el mismo en el que, al vencimiento acordado, el cliente ingresará el importe de la factura anticipada en la cuenta que el banco le indicará a tal efecto, lo cual en ocasiones puede ser un tanto delicado, dado que podemos estar dando una imagen de debilidad financiera a tus clientes, y no siempre es conveniente hacerlo.

El Factoring.

Consiste básicamente en lo mismo, o muy similar al descuento comercial, en este caso de facturas. El banco te anticipará el importe, descontada la comisión y el interés pactado para un plazo de vencimiento determinado, de las facturas presentadas. Se trata, en este caso, de una suerte de “venta” de la cartera, donde el cliente pagará al vencimiento en la cuenta correspondiente.

El Factoring tiene dos modalidades. Con recurso, o sin recurso. La más cara, pero también la más interesante, es la modalidad sin recurso, dado que una vez percibido el importe de la factura, es el banco el que se queda el riesgo de impago por parte del cliente, sin que te pueda reclamar nada por ello. La modalidad con recurso es más similar al descuento comercial, pues en caso de impago por parte del cliente, el riesgo vuelve a la empresa, que tendrá que afrontar la devolución del importe, más los costes adicionales que pueda suponer.

La principal ventaja del factoring es que puedes ofrecer a tus clientes un plazo de pago más amplio, sin ningún coste adicional por su parte. Además, es una opción a menudo mucho más interesante y barata que ofrecer un descuento por pronto pago, pues el coste del factoring (comisiones e intereses) suele ser sustancialmente inferior al importe que dejas de percibir por el descuento por pronto pago.

Tanto el descuento, como el factoring, se pueden utilizar tanto para operaciones nacionales, como en sus modalidades de import — export, que tienen sus particularidades, pero básicamente son lo mismo.

Es una buena alternativa, que permite mejorar las NOF, tanto del cliente, como las de la empresa.

El Confirming.

Es una opción muy interesante también y muy utilizada en la industria y en empresas comerciales que necesitan asegurarse la prestación de servicios y los suministros por parte de sus proveedores, además de ofrecer una buena imagen.

Consiste en confirmar, a través del banco, mediante un documento, el pago a un vencimiento determinado de las facturas de tus proveedores. Una vez enviadas las facturas al banco, hasta el límite concedido por el banco -como en el resto de casos, hay que firmar un contrato por un límite determinado y un vencimiento antes de poder utilizar esta herramienta-, éste les remitirá un documento indicando el día que percibirán el pago, junto con la posibilidad de anticipar dicho pago a cambio de un interés y una comisión, a voluntad del proveedor.

Al igual que en el Factoring, el Confirming tiene las modalidades con y sin recurso. En la modalidad con recurso -la menos habitual-, aunque el proveedor anticipe las facturas, en caso de impago, el riesgo vuelve a la empresa, que tendrá que pagar, ya que el banco reclamará al proveedor el importe anticipado. En la modalidad sin recurso, si el proveedor anticipa el pago, ya no correrá ningún riesgo, en ningún caso, de impago.

Al igual que en el factoring, al pagador le permite mejorar sus NOF, dado que puede pagar con plazos más amplios, a cambio de un coste razonable -si bien puede resultar, en este caso sí, aceptar un descuento por pronto pago-, y por parte del proveedor, mejorar también sus NOF al poder cobrar antes con un coste razonable.

Éstas son, a grandes rasgos, las 4 herramientas más tradicionales y utilizadas por las PYMES para su financiación del circulante. Todas ellas tienen un coste y deben ser utilizadas con mesura, sin perder nunca de vista que lo fundamental es mantener una buena gestión de las NOF, para que representen el menor porcentaje posible sobre las ventas.

Pero últimamente están apareciendo alternativas muy interesantes en el mercado, sobre todo en el mundo de la economía digital, surgiendo empresas que financian las compras de existencias y las campañas de marketing digital para ayudar a crecer a Startups y empresas que utilizan el comercio online, a cambio de una comisión pactada de antemano, con unos plazos de pago flexibles, por un porcentaje de tus ventas hasta alcanzar la devolución total del importe prestado más la comisión, que suele oscilar entre el 6 y el 10%. Suele ser más caro que la financiación por otras vías, pero tiene las ventajas de la flexibilidad, dado que las cuotas van vinculadas a lo que vendas, y que te permiten crecer, ampliar la inversión en Marketing para alcanzar más visibilidad y, en teoría, más ventas, o ampliar tus compras sin lastrar tus NOF.

Por Amartinez Estors

Somos el CFO de tu equipo. Ofrecemos servicios financieros a StartUps y PYMES con un enfoque boutique. ¡#thinkbig! Conócenos en

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